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Primer caso de infracción por inteligencia artificial generativa en la provincia de Jiangsu

Fecha de publicación:2025-04-07 17:55:34

La sentencia del primer caso contencioso por infracción relacionado con inteligencia artificial generativa de la Provincia de Jiangsu brinda un importante ejemplo judicial para la protección de los derechos de autor sobre el contenido generado por inteligencia artificial (AIGC, por sus siglas en inglés).

En el presente caso, el demandante Lin Chen generó el plano gráfico *Banxin* mediante el software Midjourney a través de ajustes repetidos de los prompts, y realizó modificaciones de detalles en Photoshop, culminando la elaboración de una obra creativa que muestra un medio globo en forma de corazón en la ribera del Río Huangpu por la noche.

Lin Chen registró la mencionada obra como obra de arte ante la Administración Nacional de Derechos de Autor de China en abril de 2023, pero posteriormente descubrió que una empresa tecnológica con sede en Hangzhou había publicado imágenes altamente similares en redes sociales sin autorización, y que además una empresa inmobiliaria con sede en Changshu había transformado la creatividad de la imagen en una instalación física para su uso en publicidad comercial.

Por lo tanto, Lin Chen interpuso una demanda solicitando que los dos demandados cesen la conducta infractora y abonen una indemnización de 500.000 yuanes.

Durante la vista del juicio, el demandado, la empresa de Hangzhou, alega que la forma de corazón de la imagen objeto del caso pertenece a figuras geométricas comunes y carece de originalidad, además de que el monto de indemnización reclamado por el demandante es irrazonable. Por su parte, la empresa inmobiliaria de Changshu destaca que el dispositivo físico y el plano no constituyen similitud sustancial, y declara que el esquema de diseño procede de una agencia de publicidad tercera, sin haber podido presentar las pruebas contractuales pertinentes.

Tras la revisión, el juzgado constató que durante el proceso de creación, el demandante ejerció un control personalizado sobre el tamaño, la cantidad, la forma y demás aspectos de los globos en forma de corazón mediante el ajuste de palabras de indicación, complementado con la edición manual de imágenes. Esta serie de operaciones refleja una inversión intelectual con originalidad. Al mismo tiempo, el acuerdo de usuario de Midjourney establece claramente que los derechos sobre los contenidos generados corresponden al usuario, lo que refuerza aún más la base jurídica de los derechos del demandante.

Aunque las imágenes publicadas por el demandado presentan diferencias respecto a la obra original en la relación de aspecto y los detalles del fondo, el diseño central de «medio corazón flotando en la superficie del agua» es altamente coincidente, por lo que se constituye la similitud sustancial. En consecuencia, se estima que el acto de difusión por Internet ha infringido el derecho de comunicación pública por redes de información y el derecho de autoría del demandante.

Sin embargo, el juzgado desestimó la pretensión del demandante relativa a la infracción de derechos derivada de las instalaciones materiales.

El juez señaló que el derecho de autor de la obra *Banxin* solo abarca las obras artísticas planas registradas, mientras que el diseño de las instalaciones materiales se enmarca en las expresiones artísticas tridimensionales. Dado que la forma de medio corazón es excesivamente simple y existen numerosos casos precedentes al respecto, dicho diseño carece de originalidad por sí mismo, por lo que la construcción de instalaciones tridimensionales realizada por los demandados sobre la base de la misma idea no constituye un acto de reproducción de formato plano a tridimensional.

Finalmente, el juzgado dictaminó que los dos demandados deberán publicar disculpas públicas en las plataformas de redes sociales de forma consecutiva durante tres días, así como indemnizar 10.000 yuanes en concepto de pérdidas económicas y gastos razonables, pero desestimó la pretensión procesal referente a las instalaciones materiales.

Este caso establece por primera vez en la práctica judicial el criterio doble de determinación de «control de proceso + originalidad de resultado», y subraya que el control creativo ejercido por los usuarios de inteligencia artificial (IA) a través del ajuste de indicaciones (prompts) y el procesamiento posterior puede hacer que estos pasen a ser «autores» en el sentido jurídico.

Esta sentencia no solo cubre el vacío jurídico en materia de protección de derechos de autor para el contenido generado por inteligencia artificial (AIGC), sino que también equilibra la relación entre la innovación tecnológica y la protección de derechos: por un lado, estimula la vitalidad de la industria al reconocer el valor creativo de las herramientas de IA, y por otro, previene el abuso de los derechos de autor al limitar el ámbito de los derechos, proporcionando un paradigma judicial operable para la creación colaborativa entre seres humanos y máquinas en la era digital.

El experto Sun Ping de la Universidad de Ciencias Políticas y Derecho de China Oriental comentó que esta lógica judicial captura con precisión la demanda de remodelación de las normas jurídicas planteada por la IA generativa, y responde al doble reto de la ética tecnológica y el desarrollo industrial a través de un mecanismo dinámico de asignación de derechos.